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Hipócrates, considerado el padre de la medicina, también usaba los ojos como herramienta diagnóstica. Pero fue en el siglo cuando el médico húngaro Ignaz Von Peczley, formalizó la iridología moderna tras observar cambios en el iris de un búho al que se le fracturó una pata. A partir de ahí, se crearon los primeros mapas del iris humano. Luego, en Estados Unidos, el Doctor Bernard Jensen impulsó la iridología como una ciencia observacional, documentando miles de casos en los que el iris reflejaba desequilibrios, incluso antes de que los exámenes médicos lo confirmaran.

Doctor Bernard Jensen estudiando iris de pacientes con la practica de la Iridología
Yo me formé con el Doctor David Pesek, mi mentor. Él llevó la iridología a un nivel clínico, psicoemocional e integrativo, donde el iris no es solo un órgano visual, sino una herramienta para entender el cuerpo, la mente y las emociones.



La iridología holística. ¿La iridología es mística? No. ¿Es magia? No. ¿Es seria? Sí, muy seria. La iridología profesional requiere formación en anatomía, fisiología, patología de las enfermedades y una mirada clínica profunda.
No es intuitiva ni esotérica. Es preventiva, observacional y basada en evidencia empírica.
Cuando descubres que tu iris puede revelar inflamación, agotamiento, estrés hormonal, traumas retenidos o toxicidad, antes que cualquier otro examen, entiendes que esto no es una moda ni un mito. Es una ciencia escondida. Es una ciencia complementaria poderosa. Por eso la iridología forma parte de mi enfoque, porque no espero a que el cuerpo colapse para actuar. Actúo antes desde la raiz.